
Rusia está concentrando su potencia de fuego y sus tropas en la pequeña y castigada ciudad de Pokrovsk, en el este de Ucrania, y al parecer está a punto de capturar lo que se ha convertido en la puerta de entrada a la región más disputada de la guerra.
Tras más de un año de combates, Pokrovsk, centro ferroviario de la región de Donetsk, en gran medida ha quedado reducida a escombros, y su población previa a la guerra, de unos 60.000 habitantes, se ha reducido a menos de 1300 residentes. Los soldados ucranianos que defienden la ciudad han reportado combates intensos. Casi un tercio de todas las batallas a lo largo del frente, que se extiende por casi 1200 kilómetros, se libra en Pokrovsk, y la mitad de los ataques rusos con mortíferas bombas planeadoras se centran en la ciudad, dijo el lunes el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Estas cifras no pudieron ser verificadas de manera independiente.
Aunque los líderes ucranianos afirman que sus fuerzas están recuperando algunos barrios, las tropas rusas parecen haber tomado el control del extremo suroeste de Pokrovsk en los últimos días, según un mapa del campo de batalla elaborado por DeepState, un grupo vinculado al ejército ucraniano. Los soldados rusos también han asegurado dos delgadas columnas en el centro de la ciudad y en su parte occidental, según el mapa, que muestra la mayor parte del resto de Pokrovsk como una zona gris en disputa.





