En tiempos del coronavirus (COVID-19) la fe para muchos enfermos es una medicina de paz y fortaleza, afirmó el sacerdote Juan José Cedeño, encargado de la Parroquia Coronación de Santa María de Guadalupe.
Desde el templo ubicado en la colonia Condesa de la capital mexicana, el cura reconoció tener miedo al virus -todavía sin antídoto ni vacuna- que acapara la atención de mundo, pero exaltó tener mucha más fe para no sucumbir.
“Juanjo”, como le llaman sus cercanos, dijo a El Heraldo de México que su labor es imprescindible en la presente emergencia sanitaria, y ahora, con más motivo, seguirá visitando enfermos en los dos hospitales cercanos a su parroquia y en casas particulares, y aunque al momento no se encontrado pacientes con COVID-19, aseguró estar listo para cualquier escenario.
“Sí, estoy preparado, tengo mis cubrebocas, mi gel antibacterial, mi fe, y a prestar el servicio con todo amor, cariño, con miedo -obvio-, pero en las manos de Dios nos encomendamos y sobretodo para darle paz a la gente en estos momentos de dolor, de dificultad. El que llegue el sacerdotes y les dé la paz, les dé el servicio, los atendamos, recibamos, para la gente les da paz, les da fortaleza. Pues hacer nuestra chamba, ni modo”, narró mientras usaba un cubrebocas negro.

“Hay cosas que los sacerdotes sí tenemos que aprender: aunque el párroco se quiso cuidar y cuidar a la gente, la necesidad espiritual y el dolor en ese tipo de dificultad lo tenemos que atender”, reflexionó.
A pesar de pasar de Fase 1 a Fase 2 de la pandemia en México, y en vísperas de la Fase 3, Juan José Cedeño aseguró que seguirá su labor de visitar los hospitales y enfermos en casa.
Describió que los sacerdotes todavía pueden entrar a los nosocomios, pero bajo estrictas medidasde sanidad.






