
Cada paso que ha dado Fatima Bosch hacia la cima de Miss Universo ha estado acompañado de alguna bronca. Pero la madeja de polémicas, malentendidos y acusaciones ha ido creciendo a toda velocidad hasta pasar de lo kitsch al crimen organizado. En el centro de la diana está el presidente del certamen, Raúl Rocha. En menos de una semana desde que se falló el premio, el empresario ha recibido un aluvión de críticas por trato de favor, ha reconocido tener un contrato millonario con Pemex, donde es directivo el padre de la ganadora mexicana. Y este miércoles, se ha destapado además que tiene una orden de detención acusado de liderar una red de tráfico de drogas, armas y combustible en la frontera entre México y Guatemala, en la que, según los documentos judiciales a los que ha tenido acceso este diario, están involucrados también policías y funcionarios de la propia Fiscalía General de la Republica (FGR).
El rocambolesco caso ha llegado incluso a Palacio Nacional. La presidenta, Claudia Sheimbaum, empezó defendiendo la victoria de Bosch ante las críticas de supuestos amaños y celebrando el discurso con guiños feministas de la ganadora. Pero a medida que la bola de nieve ha ido creciendo, la mandataria ha moderado su entusiasmo y ha pedido a la FGR que aclare la situación.
El viernes pasado, Bosch agradecía emocionada el premio con su corona plateada y su vestido de lentejuelas rojas y doradas. Un guiño, dijo la ganadora, al “maíz, el oro de México”. Las críticas por tratos de favor hacia Bosch, proveniente de una familia acomodada del sur de México con influencia en el mundo político y económico, venían de atrás. En septiembre, durante el certamen que la coronó como la candidata de México a Miss Universo, 27 de las 31 concursantes abandonaron el escenario durante la entrega de su corona.
Ya en Tailandia, sede del premio mundial, volvió la polémica. El organizador local increpó a la mexicana porque no había subido a sus redes sociales contenido de Tailandia. Bosch respondió: “Me llamó tonta. Es inaceptable. Somos mujeres empoderadas, nadie puede callar nuestra voz”. El día antes de confirmarse su victoria, dos de los ocho miembros del jurado decidieron renunciar. Uno de ellos, el músico francolibanés Omar Harfouch dijo en la red social Instagram que se había formado un jurado improvisado para seleccionar a las 30 finalistas de entre los 120 países participantes. “Son personas con un importante conflicto de intereses”.

A medida que avanzaba la semana, el guion se iba enredando cada vez más. Las acusaciones contra Rocha entraron en una nueva fase al revelarse que una de sus empresas tiene un contrato con Pemex por casi 750 millones de pesos con Pemex. Y que el padre de la Miss Mundo, Bernardo Bosch, lleva trabajando como directivo en la petrolera estatal mexicana desde hace casi tres décadas.
Rocha, dueño de un conglomerado empresarial que incluye desde los casinos a la distribución de combustible, reconoció el contrato. Pero se defendió con el argumento de que lo había firmado en 2023, un año antes de que se convirtiera en el dueño del certamen de belleza a través de su empresa Legacy Holding Group, que se hizo con el 50% de la Organización Miss Universo por 16 millones de dólares. Para rizar más el rizo, Pemex felicitó públicamente a la ganadora. Para después negar cualquier vinculación y justificar que la felicitación “se realizó en el marco del entusiasmo popular por su triunfo”.
‘La fiscal’ y ‘El Comandante’
La orden de detención contra Rocha por crimen organizado es, por ahora, el broche a una semana de vértigo que amenaza con seguir creciendo. Un juez federal de Querétaro ha emitido una orden de aprehensión, a la que ha tenido acceso este periódico, a solicitud de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), que comenzó a investigar al empresario en 2024. En concreto, se le acusa de formar parte de una red dedicada al contrabando de hidrocarburos, armas y drogas que ingresaban a México desde Guatemala en lanchas por el río Usumacinta, la frontera natural entre ambos países, y posteriormente eran trasladados en pipas desde Chiapas y Tabasco hacia Querétaro.





