
Con la llegada de las gafas inteligentes, la interacción entre lo físico y lo digital se vuelve inmediata y personalizada, mediante la integración de IA, sensores y realidad aumentada
La inminente consolidación de los smart glasses o gafas inteligentes como el próximo dispositivo esencial, como hoy lo son los celulares, augura un cambio en la relación entre usuarios y tecnología, y abre interrogantes sobre privacidad y adaptación social en un contexto donde la integración de inteligencia artificial redefine la frontera entre mundo físico y digital.
Según la revista MIT Technology Review y la publicación científica estadounidense Popular Science, a partir de 2026 estos anteojos inteligentes no solo proyectarán información en el campo visual, sino que también personalizarán la experiencia cotidiana mediante asistentes de voz, sensores avanzados y realidad aumentada adaptada a los hábitos individuales.





