
36 horas de caos: la lucha por un alto al fuego en Irán
Los esfuerzos del presidente Trump por eludir la realidad sobre el terreno y avanzar hacia un proceso de paz se han visto obstaculizados por un adversario que sigue teniendo influencia.
El presidente Donald Trump estaba sentado detrás del escritorio Resolute al caer la tarde del martes, rumiando sobre lo que podría ocurrir en las próximas horas.
Había prometido eliminar a “toda una civilización” si a Irán se le pasaba el plazo de las 8 p. m. para reabrir el estrecho de Ormuz. A medida que se desarrollaban una serie de reuniones no relacionadas con el tema, Trump intervenía para enumerar el número de puentes y centrales eléctricas que estaba dispuesto a atacar en Irán.
Se le informó de la concentración de iraníes en esos puentes y frente a esas centrales eléctricas. Vio por televisión las imágenes de la gente reunida alrededor de las estructuras y dijo a sus ayudantes que sería culpa del gobierno iraní si las fuerzas estadounidenses atacaban y los mataban. Calificó a los dirigentes iraníes de “malvados” por poner a personas inocentes en peligro.Luego, a media tarde en Washington, un mensaje alentador sobre un acuerdo que estaba tomando forma fue examinado y aceptado por la Casa Blanca y publicado en las redes sociales por el primer ministro de Pakistán. Poco después, un acuerdo negociado apresuradamente por una serie de gobiernos mediadores, entre ellos Pakistán y China, llegó a manos de un presidente que buscaba una salida a una guerra profundamente impopular.
La vuelta de la victoria empezó rápidamente: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declararon el miércoles por la mañana que se habían alcanzado todos los objetivos militares en lo que Hegseth calificó de “victoria histórica y abrumadora en el campo de batalla”.
Pero menos de un día después de que Trump se conectara a las redes sociales para anunciar una tregua, el frágil acuerdo mostraba signos de desmoronarse, en gran parte porque las dos naciones no acordaban públicamente un conjunto compartido de objetivos para poner fin a la guerra.





